El soccer duranguense de luto

El árbitro Carlos Ricardo falleció después de tener un accidente en su motocicleta

Alejandro Blanco

  · miércoles 26 de junio de 2019

El fútbol de Durango está de luto, pues la mañana de este miércoles sobre el bulevar Guadiana perdió la vida el árbitro Carlos Ricardo Quiñones Carrillo de 39 años de edad.

A tres días de haber cumplido años, el nazareno Quiñones Carrillo dejo de existir luego de que la motocicleta en que viajaba se estampó ferozmente ante un vehículo, esto precisamente frente a la nueva entrada del centro comercial Punto Guadiana.

Carlos Ricardo Quiñones Carrillo, dentro del terreno de juego se caracterizó como un árbitro enérgico, que jamás permitió el dialogo con los jugadores, conocedor del reglamento y de cada una de sus cláusulas, siempre saltaba al campo erguido, con elegancia, pero sobre todo, con la finalidad de poner orden durante los 90 minutos de sus respectivos compromisos.

Desafortunadamente hoy el cronometro llego a su final luego de la compensación y “El Charras”, como también era conocido por sus compañeros árbitros, ahora es llamado por el Todopoderoso a la cancha celestial, a la que seguramente asistirá para seguir impartiendo justicia con la ocarina como estandarte.

Es importante mencionar que Carlos Ricardo pertenecía al Colegio de Árbitros Profesionales que encabeza Marco Antonio Ortiz Vargas, pero también prestaba sus servicios para el Colegio De Árbitros Nueva Generación Vizcaya.

No hay que dejar de lado que, sin duda alguna, era uno de los mejores elementos de la Liga de Futbol Guadalupe Victoria y de la Liga de Futbol Veteranos de Durango, en donde con suma alergia los fines de semana aparecía con su peculiar manera de dirigir e implementar justicia en los compromisos.

Así pues, hoy por la mañana el también trabajador del ISSSTE, seguramente se dirigía a su trabajo a bordo de su motocicleta y al llegar a la entrada de Punto Guadiana, la frágil unidad se impactó de lleno ante un automóvil de la marca Kia, por lo que Carlos Ricardo salió disparado, al igual que el casco que portaba, de esta manera, los golpes fueron contundentes y de inmediato le arrebataron la existencia.

Descanse en paz, Carlos Ricardo Quiñones Carrillo.