Durango es el tercer productor nacional de leche y este sector se ha visto severamente golpeado: las importaciones indiscriminadas de leche en polvo que pasaron de 205 mil toneladas a 340 mil en los últimos dos años son una práctica desleal; en los últimos seis años el precio de leche fresca aumentó 4.16 pesos el litro y el productor recibió sólo .65 centavos de aumento. Hay muchos empleos en este sector que se están perdiendo, advirtió el dirigente del Frente de Productores y Consumidores de Leche, Álvaro González Muñoz.
“Para los pequeños y medianos productores, es muy conveniente y oportuno plantear al gobierno federal la necesidad de reactivar el campo y que los productores mexicanos “no sigamos siendo utilizados como moneda de cambio. Necesitamos un intercambio comercial equitativo; nada de enviarnos sus sobras o subproductos lácteos de otro tipo”, afirmó el líder lechero.
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“Necesitamos que regresen a México los miles de empleos perdidos por una corrupta y pésima negociación de gobiernos anteriores. El resultado de ello es muy claro. Sólo en 2018, por efecto del TLCAN, los productores lecheros absorbimos un alto quebranto económico por recibir un peso con cincuenta centavos menos que el costo de producción, por lo que productores se vieron obligados a vender sus vacas especializadas al rastro”, reiteró.
“La industria de derivados lácteos también se ha enriquecido a costa de los pequeños y medianos productores”. Que han logrado hacer que las vacas de 15 litros hoy produzcan 30, este logro significa que cada año pudiera comprarse el equivalente al total de vacas productoras de leche en el país, con un valor de 72 mil millones de pesos.
Sin embargo, la avaricia de la industria no tiene límites al pagar la producción nacional 43% menos de lo que se pagaba antes de que tuvieran la facultad otorgada por el gobierno de que ellos fijen el precio del litro de leche (hoy sería $9.62 por litro). Esto significa. Por cada litro que comercializan, tienen por lo menos una ganancia de cuatro pesos, valor que hay que multiplicar por 11 mil 950 millones que se comercializan anualmente. “A los productores la industria les paga poco, y a los consumidores les vende caro”, manifestó Álvaro González.
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A lo anterior, hay que sumarle el permiso del gobierno para engañar y adulterar la leche con los más de 6 mil millones de litros importados principalmente de los Estados Unidos. Por lo que, añadió, los productores de leche compiten deslealmente con importaciones de productos lácteos, de marcas “genéricas.” Como no se trata de leche auténtica, sus precios y calidad son relativamente bajos, al grado de que las tiendas, en su mayoría transnacionales, sacan al mercado “marcas propias”, sin ser oficialmente empresas productoras o envasadoras de leche. Aquí se da el fenómeno de la ‘usurpación de funciones’ por una parte, y la muy posible evasión de impuestos.
Ante esta situación, el dirigente adelantó que los productores cerrarán filas para que se establezcan compromisos que reviertan las políticas aplicadas por gobiernos anteriores en contra de los productores y consumidores.
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“Exigiremos se prohíba la comercialización de bebidas impostoras que aprovechando el buen nombre de la leche, ponen en riesgo la salud y el sano desarrollo de los consumidores y aniquile miles de empleos que genera la producción nacional, se desmotive el consumo de estos productos chatarra que aprovechan el buen nombre de la leche para confundir a los consumidores”, concluyó.