CANATLÁN, Dgo. (OEM).- La Sauceda, comunidad de relevante importancia histórico religiosa día con día pierde su esencia, con un importante santuario dedicado a la veneración del Divino Pastor que permanece cerrado, ya que se abre una vez a la semana y no cuenta ni siquiera con los servicios de un sacristán.
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Así lo denuncia el jefe de cuartel, Gerardo Quezada Morales, autoridad municipal auxiliar, quien entrevista para El Sol de Durango señala que es triste como un lugar eminentemente religioso día con día pierde su esencia debido al conflicto de intereses generado a través de los últimos 10 años, como consecuencia del saqueo que han ejercido distintos actores que solo miran, en el caso de la capilla, dos festividades al año, el primer viernes de marzo y la fiesta patronal del 30 de septiembre, donde solo recaudan pero no le invierten en su remodelación.
"Preocupa que un templo que tenía mucha visita, esté cerrado de manera permanente, donde solo cada ocho días se abra máximo una hora y con ello, cuando acuden peregrinos no haya quien les permita pasar a venerar la imagen del Divino Pastor. Así como llegan, se van, sin lograr el propósito, lo que en sí mismo es lamentable", destaca.
Recordó que hace algunos años, cuando la imagen fue restaurada, la capilla fue ascendida a Santuario donde el solo hecho de visitarle permite ganar indulgencias, un hecho de gran importancia no solo por el tema religioso sino también por el económico y cultural, de ahí la preocupación por el olvido en que se le tiene.
"Preocupa el deterioro en que se encuentra dicho inmueble del siglo XVI, inscrito en el catálogo de monumentos históricos, bajo la excusa que el Instituto Nacional de Antropología e Historia no permite que se arregle ni lo más básico como las goteras y cuarteaduras que se tienen; preocupante que no se tenga para el pago de un sacristán que mantenga abierto el templo con un horario definido de visita, pero más preocupante es que la fe de la feligresía se apague por esta situación", reiteró Quezada Morales.
Finalmente hizo un llamado a las autoridades para que pongan orden y en sus respectivas funciones coadyuven para que La Sauceda sea el lugar que merece, "que se mejore lo referente al estado del templo, al servicio que debe prestar, a una mejor atención para los visitantes, que cada día son menos, personas que al visitar Canatlán ayudan en su economía y que el santuario sea un sitio que crezca en todos sentidos", concluyó.